Second Sunday of Lent

Sunday, February 28, 2021

Reflection by: Fr. Salvator Stefula, T.O.R.

 

My sisters and brothers in Christ,

May the peace of the Lord be with you as we continue in our Lenten Season. We had the opportunity last week to begin our Lenten journey with the Parish Mission. It was well attended. The mission talks were very relevant and Father Bill gave us many things to help us in our daily reflections during this Lenten Season. I wish to thank you for taking the time to attend the Mission.

Our first reading from the Book of Genesis is a beautiful lesson on trust and obedience to God’s invitation. Abraham was asked by God to sacrifice his son Isaac. This was only a test to see how faithful Abraham would be. He was listening to God’s request but God had no intention for him to sacrifice his son. God’s messenger was sent from Heaven and Abraham heard:” Abraham, Abraham, do not lay your hand on the boy. Do not do the least thing to him. I know now how devoted you are to God, since you did not withhold from me your own beloved son.” In our difficult times, do we believe that the Lord is with us and is there to help us? Would we be as trusting of the Lord as Abraham was? Lord Jesus, touch my heart that I may always  desire to do your will and have faith as strong as Abraham.

 

Mis hermanas y hermanos en Cristo,

Que la paz del Señor este con ustedes al continuar con nuestra Temporada de Cuaresma. La semana pasada tuvimos la oportunidad de comenzar nuestro viaje Cuaresmal con la Misión de la Parroquia. La misma fue bastante concurrida. Las charlas de la misión fueron muy relevantes y el Padre Bill nos dió muchas cosas para ayudarnos en nuestras reflexiones diarias durante la Temporada de Cuaresma. Les quiero dar las gracias por dar de su tiempo para asistir a la Misión.

Nuestra primera lectura del Libro de Génesis es una hermosa lección de confianza y obediencia a la invitación de Dios. Dios le pidió a Abraham sacrificar a su hijo Isaac. Esto fue sólo una prueba para ver cuán fiel Abraham sería. Él estaba escuchando al pedido de Dios, pero Dios no tenía la intención de sacrificar a su hijo. El mensajero de Dios fue enviado desde el cielo y Abraham escucho: “¡Abraham, Abraham!” “No descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado a tu hijo único”. En nuestros momentos difíciles, ¿creemos que el Señor está con nosotros y está ahí para ayudarnos? ¿Confiaríamos en el Señor de la misma manera que lo hizo Abraham? Señor Jesús, toca mi corazón para que yo siempre quiera hacer tu voluntad y tener una fe tan fuerte como Abraham.