Reflection by: Fr. Salvator M. Stefula, T.O.R.
In the Gospel today Jesus tells us we must die to ourselves: “whoever loses his life for my sake will find it.” Today’s second reading from St Paul tells us that through Baptism we have died with Christ and rose with Him to share his divine life. Paul was making reference to the normal way baptism was administered in his day. A person was dunked in the water, symbolizing death and burial and then brought out of the water, symbolizing a resurrection. Many of the newly constructed churches will have an emersion pool for Baptism. In Baptism we die to sin (original sin) and rise with Christ. We now continue to live our relationship with Jesus as we go through this earthly journey. Many of us were baptized as infants and did not know what was happening but it was through our early years of faith formation that we have grown into a deeper awareness of the Lord’s presence in our life. May the Lord continue to inspire us to know Him better as we deeper our relationship with Jesus.
En el Evangelio de hoy, Jesús nos dice que debemos morir para nosotros mismos: “quien pierda la vida por mi la encontrara”. La segunda lectura de san Pablo nos dice que a través del Bautismo hemos muerto en Cristo y resucitado con El para compartir su vida divina. Pablo estaba haciendo referencia a la forma normal en que se bautizaba durante su época. Una persona era sumergida en el agua simbolizando muerte y entierro y luego sacada del agua, simbolizando una resurrección. Muchas de las iglesias recién construidas tendrán una piscina de inmersión para el Bautismo. En el Bautismo morimos al pecado (pecado original) y resucitamos en Cristo. Ahora continuamos viviendo nuestra relación con Jesús mientras recorremos este viaje terrenal. Muchos de nosotros fuimos bautizados de pequeños y no sabíamos lo que estaba ocurriendo, pero fue a través de nuestros primeros años de formación en la fe que hemos alcanzado una conciencia más profunda de la presencia del Señor en nuestra vida. Que el Señor continue inspirándonos para conocerlo mejor a medida que profundizamos nuestra relación con Jesús.




